Distribuidores Celofán

 

Producción y evaluación del ciclo de vida de la película NatureFlex

Las películas de NatureFlex™se fabrican a partir de pasta soluble de papel procedente de plantaciones gestionadas. Los proveedores que gestionan estas plantaciones cuentan con la certificación FSC, PEFC u otra similar.

Asimismo, los proveedores para la obtención de pasta soluble de papel con los que se trabaja para la obtención del Naturflex cumplen con la normativa de gestión medioambiental ISO 14001.

El impacto medioambiental de materiales debería basarse en la Evaluación de Ciclo de Vida (LCA, Life Cycle Assessment) que proporciona una metodología para considerar cada etapa de la vida del producto desde la extracción de las materias primas hasta su utilización  y eliminación, pasando por su fabricación y construcción.

Un LCA facilita una "instantánea" en el tiempo de cualquier proceso en particular, pero en general la mayoría de los procesos están sometidos a mejoras continuas. De esta manera, la Evaluación del Ciclo de vida del NatureFlex  realizada por el fabricante de esta película, nos ha proporcionado una clara imagen de la huella de carbono que se produce durante todo su proceso. Las mejoras continuas del mismo están reduciendo las emisiones de carbono cada año y la LCA ha identificado las áreas clave, pero cualquier proceso de fabricación producirá inevitablemente un nivel de emisiones. A partir de enero de 2008, las películas NatureFlex son neutras en carbono, ya que las emisiones residuales se ven compensadas con la inversión de fondos en proyectos como el secuestro del carbono o la reforestación, además de proyectos de eficacia energética, que absorben o impiden la liberación de un cierto tonelaje de dióxido de carbono equivalente a la huella de carbono del NatureFlex, gracias a lo cual ha conseguido el estado de "Carbono Cero" en la gama completa de películas biodegradables y compostables barnizadas y se convierte pues, en un producto innovador que cambia las reglas del juego y que ejemplifica el "embalaje sostenible".

NatureFlex es una marca registrada del Grupo Innovia Films.

Los Bioplásticos una buena opción para sus productos
 (información extraída de www.ambientum.com)

De los aproximadamente ocho mil millones de personas en el planeta, mil setecientos constituyen la sociedad de consumo; sólo con esta cantidad los vertederos están al borde del colapso. El plástico como material presente en la mayoría de productos de consumo es también generador de un número muy elevado de residuos. Según datos de AIMPLAS en España se generan aproximadamente 5 millones de toneladas al año de las cuales sólo se están reciclando 700.000 toneladas, lo que nos da una voz de alarma ya que son residuos difíciles de eliminar, y aunque las propiedades del plástico como la rigidez, resistencia al impacto, efecto barrera, facilidad de formas, de impresión, producción en grandes cantidades a bajo costo, entre otras, son representativas, el compromiso ambiental empresarial nos debe llevar a otras opciones que nos den lo que buscamos pero reduciendo los problemas en los vertederos, en la producción y emisión de gases, y en general en el impacto tan alto que se genera.

Así pues, una buena alternativa es pensar en otros materiales que permitan lograr lo que hasta el momento conocemos pero con mayores posibilidades. La ventaja es que la investigación ha avanzado bastante y actualmente podemos elegir entre otras opciones; tal es el caso de los Bioplásticos que nacieron de la inquietud de dar solución a los impactos generados y a reducir la dependencia del petróleo como recurso no renovable a corto y mediano plazo.

BIOPLÁSTICO

Un BIOPLÁSTICO se define como el material polímero fabricado a partir de recursos renovables (por ejemplo azúcares, almidón, celulosa, patatas, cereales, melazas, etc) que no es fósil, que se degrada rápidamente, se puede compostar y es sintetizado con energía renovable; y también a los sintéticos fabricados a partir de petróleo que son biodegradables (son minoría, pero se utilizan, por ejemplo, policaprolactona.) Esta clasificación incluye las mezclas de ambos tipos, tal como las de almidón y policaprolactona, ya comercializadas en el primer mundo.

A la hora de trabajar con este material y desarrollar nuevos productos se debe tener en cuenta que tiene las características de un plástico normal, puede pasar por procesos de moldeo, extrusión, soplado, además de tener la resistencia, rigidez y demás cualidades presentes en los plásticos pero, de origen natural. Sin embargo su utilización es enfocada a productos de vida útil corta por su baja resistencia a la acción de los microorganismos en aplicaciones a la intemperie y en productos de larga vida útil.. Cabe resaltar también que lo que se aprovecha generalmente son los residuos de estos recursos puesto que no solo se reducen impactos ambientales sino que se termina con todo el ciclo de vida tanto de las materias primas como de los productos, aprovechando así hasta los residuos orgánicos.

Existen ya bastantes empresas apostando por esta opción, las cuales cuentan ya con plantas piloto de materiales bioplásticos y reforzando su área de I+D+i, aplicando a sus productos más perecederos este material; se observa que poco a poco se está creando una conciencia ecológica empresarial generando sinergía entre estos aspectos y el aumento de su capacidad productiva. Tal es el caso de Hewlet Packard, Fujitsu, Nestlè, Toyota, Down Chemicals o Belu con diferentes aplicaciones como carcasas de ordenadores, televisores, telefonía móvil, y productos que generan un número importante de residuos como son los envases, dentro de los que destacan las botellas de agua, los films para productos frescos y confitería, las bandejas termoformadoras rígidas, bandejas de polímero sobre la base de almidón de maíz solubles en agua, cintas adhesivas de celulosa modificada que puede usarse también como recubrimiento de bandejas de celulosa o almidón, films de mezclas de Ecoflex con PLA (ácido láctico del maíz, ya granulado) y almidón, para envasado de alimentos con atmósfera modificada (MAP).

Algunas grandes cadenas comerciales de Francia, Gran Bretaña, Italia y Países Bajos han empezado a utilizarlos principalmente para el envasado de productos frescos como frutas, verduras y productos congelados, y para productos de higiene personal o vajillas y vasos desechables.

También se empieza a explorar en otros sectores como el agrícola, el de componentes electrónicos y se está investigando en aplicación a la medicina para productos desechables, en biomedicina para desarrollo de tejidos - medicina regenerativa - y también para elementos necesarios en cirugías de huesos como tornillos biodegradables.

Observamos que el medio ambiente afecta los modos de producción, de uso, de compatibilidad entre el producto y su envase, hace que exista una renovación en la infraestructura tecnológica importante, lo que lleva tiempo asimilar por parte de todos los implicados como son las empresas y el consumidor como tal, quien de momento se inclina hacia precios más bajos. Aunque los precios de los BIOPLÁSTICOS  son mayores en comparación con los plásticos sintéticos, se equilibran; debido al aumento de precio del petróleo y la baja de precio de materias primas como los almidones; a su vez, por el incremento de demanda de los bioplásticos, que crecerá paulatinamente al observarse que estos materiales generan muchos menos problemas que los plásticos convencionales y por el poder de la compra para favorecer mercados más justos que desarrollen productos menos nocivos y que fomenten el ahorro de energía, de recursos y el consumo responsable.

Como toda nueva tecnología al principio es más cara, pero con el tiempo la demanda aumentará y los precios se estabilizarán (actualmente los nichos de mercado en donde están los bioplásticos están un poco acotados, cubren aproximadamente el 10% del mercado total de aplicaciones de plásticos, que equivale a 40 millones de toneladas; una de las metas para el final de esta década es que aumente en un 30% su producción, lo que implica una apuesta de parte de las instituciones, de la empresa y una respuesta por parte de los usuarios finales).

El desarrollo del sector también es impulsado por el firme respaldo de la Comunidad Europea, quienes en la normativa EN13432 de enero de 2005 incluyen un item especial para envases y embalajes "compostables certificados". Dicha normativa establece que durante la fase de lanzamiento los productos quedan exentos de la obligación de cuotas de recolección y reciclado; el primer país en ponerlo en práctica ha sido Alemania con el ánimo de impulsar la utilización de los bioplásticos.

Nos encontramos entonces ante nuevas alternativas, que nos amplían el abanico de posibilidades sobre las cuales podemos trabajar hasta llegar a resultados interesantes, innovadores y futuristas, como por ejemplo envases que cumplan su función principal pero que luego se puedan comer.

 

 


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